Importancia del Laurel en el Palo Monte

Expongo a continuaciòn para su debate que el espíritu va del laurel a montar su caballo. El laurel está tupido de espíritus, hay tantos y tan fuertes, Nsambia tori, (santos grandes), como en la Ceiba, tiene tanto misterio y derecho y es tan poderoso como Mamá Nganga. Allí los fumbis se aflomoran, hay una concentración de espíritus muy fuertes en el laurel.

Con un pedazo de la raíz orientada al naciente, los muniguisi o bichos necesarios, tierra de una encrucijada o de cuatro trillos u otras sustancias, se rellenan los mpaka (cuernos), en cuya base se incrusta un fragmento de espejo (el vititi-mensu), donde el brujo ve lo invisible cuando tiene la vista preparada. El yimbi sostiene en una mano este mpaka, de toro de chivo, que es amuleto y talismán y el igual que la kiosegueré (la tibia) atrae al guía, al espíritu, al yimbi o médium y le indica lo que tiene que hacer. La sombra del laurel es extremadamente mágica.

Puede compararse con la Ceiba, su contacto es igualmente, las hojas hervidas con la raíz fortifican al organismo del mambo y sus ahijados, lo purifica de brujerías, además con la hoja de laurel se prepara el agua con que el brujo lava los ojos del iniciado para hacerlo con la videncia. Las hojas se dejan durante siete días junto a la nganga o se entierra, dentro de una botella bajo el laurel, mezclados con las de salvadera y la yema cimarrona.

Pasando este tiempo se trae el ngomba para alargarle la vista y se llama al espíritu. Cuando este se posesiona de su ngombo, el padre toma un plato blanco y en el medio le hace una cruz con la llama de una vela, sienta al ngombo ante la nganga, haciéndole empuñar el mpaka con la mano derecha.

Con el agua de laurel le lava los ojos y al frente, le aproxima la llama de la vela a las pupilas y describe una cruz delante de cada ojo, retira la mpaka de su mano, lo coloca en el plato, deja la vela ardiente, después de hacerlo aproximando la llama a los ojos le pregunta que ha visto. Vititi mensu que kuanda aganga musi-musi El ngombe explica lo que vio, al abrir los ojos, a veces un animal, una firma extraña que no es de este mundo, un ser indefinido. El padre que le da vista, ve aquellos ojos se abre también en el otro mundo.

No hay nganga buena sin laurel, los paleros de verdad, duermen siete noches debajo de un laurel en el monte, así juran los paleros, pues rayarse en palo es algo serio y muy grande. Esto es; morirse, estar con los muertos y resucitar, ya de acuerdo con los muertos.

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